Skip to main content

Carreras de caballos

Carreras de caballos

 

Declaradas de Interés Turístico del Principado de Asturias

El horizonte, las olas del Cantábrico y el suelo de fina arena dorada forman un decorado perfecto para un espectáculo único. La hípica adquiere un valor añadido cuando se celebra en un entorno privilegiado. Y para que nadie sea privado de la fuerza y la belleza de una cita tan especial se celebran, cada año,  las Carreras de Caballos 'Playa de Ribadesella'.

 

Miles de personas se acercan hasta el paseo de la playa de Santa Marina

Espectáculo en el arenal riosellano

Así, miles de personas se acercan hasta el paseo de la playa de Santa Marina, resguardado por casonas indianas de mil colores, para participar de un deporte que materializan figuras de prestigio internacional. Los jinetes, protagonistas por su destreza, montan sobre equinos de pura sangre árabe e inglés y cruzados de pura sangre inglés estableciendo así distintas categorías y modalidades que dan mayor entidad al encuentro.

La fuerza que transmiten los caballos galopando por el arenal riosellano es tan singular que atrae tanto a aficionados como a todos aquellos que no han tenido contacto alguno con las carreras de caballos. El sonido de las pisadas sobre la arena, el barullo, la tensión, la magia que se desprende de la panorámica que alcanzan los espectadores desde el paseo mirando hacia la playa convierte la prueba en un evento que traspasa las clasificaciones deportivas.

La carrera de caballos de Ribadesella se ha consolidado como un evento deportivo de referencia. Por eso, cada año, el Ayuntamiento, organizador de la prueba, trabaja para engrandecer esta cita que coincide con el Viernes Santo en cada edición. 

Origen y tradición

Origen y tradición

Cuenta la tradición que, en el siglo XVIII, la playa de Ribadesella y la bocana de su puerto eran utilizadas para el contrabando de mercancías. Para evadir a las autoridades, durante la noche, se utilizaban veloces caballos, preferiblemente negros para camuflarse en la oscuridad. Esta actividad clandestina generó una afición local por los caballos rápidos y las carreras informales.

En los años ochenta varios aficionados riosellanos al mundo de la hípica, recordando aquellos tiempos, cruzaban apuestas acerca de cuál de sus caballos sería el más veloz en un recorrido por la Playa de Santa Marina, aprovechando las buenas mareas y la ausencia de bañistas en el arenal durante los primeros meses del año.

De aquello surgió una tradición que, con el tiempo, se fue haciendo cada vez más popular y ganando en importancia. Lo que nació como una actividad propia de los riosellanos amantes de la equitación, con la participación exclusiva de jinetes locales, evolucionó progresivamente hasta incrementar tanto el número como la calidad de los caballos participantes. A la competición se fueron incorporando cuadras de otros municipios asturianos, de comunidades autónomas vecinas e incluso de procedencia internacional, como Portugal o el sur de Francia, hasta convertirla en una prueba hípica de referencia en el norte de España. En este contexto, las carreras de caballos modernas en la playa de Santa Marina se celebran de forma continuada desde 1989.

El entorno en el que se celebran hace de estas carreras de caballos unas de las más peculiares de nuestro país, ya que son muy pocas las pruebas hípicas que tienen como marco una playa tan espectacular como Santa Marina en Ribadesella, que al disponer de un paseo marítimo elevado sobre el arenal permite al público tener una perfecta visión de todo el recorrido.

Las carreras se disputan en un trazado de ida y vuelta, con giros que dan a la prueba un mayor grado de espectacularidad, y que a la vez permite conocer la destreza de los jinetes en su monta. Esta peculiaridad hace que se hayan convertido en uno de los espectáculos deportivos del Oriente de Asturias que congrega a un mayor número de público.