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Pasado y presente


  • Dificultad: Fácil
  •   Zona: Centro

Descripción

Desde un salto en el tiempo al pasado siglo, esta ruta fotográfica nos va a permitir disfrutar en el presente, la transformación de Ribadesella en su más reciente historia. ¿Cómo fue la Ribadesella de principios del siglo XX? A lo largo del recorrido propuesto, una serie de composiciones fotográficas nos mostrará tanto los cambios en el espacio físico de nuestra villa, como la vida y costumbres de las vecinas y vecinos de Ribadesella. Fotógrafos de la época como Jesús Delgado, Modesto Montoto, Giraldi o Serafín Ruíz, fueron los testigos de ese día a día cotidiano que la ruta nos enseña.

Una composición de dos fotografías -antigua y actual- podrá ser completada en el lugar exacto en que cada una de las fotografías antiguas originales fueron tomadas.

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Puntos de ruta

Después de la I Guerra Mundial se reanudaron las importaciones desde Francia y los países del norte de Europa. En 1925 entraba en el puerto después de 44 días de navegación, el Noah, velero danés. Fue el primer buque nórdico que entraba con madera del Báltico desde 1913.

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1.- PUERTO EN LOS AÑOS 60


La marinería riosellana utiliza habitualmente las llamadas artes fijas en su actividad profesional. Las artes fijas están formadas por aparejos que una vez calados en el fondo del mar, en la superficie, o entre aguas impiden el paso de los peces, que acaban enmallados, como la volanta, rascos, miños o trasmallos. También se incluyen dentro de las artes fijas los aparejos que utilizan anzuelos, como el palangre y los utensilios que se usan para la pesca y el marisqueo, como las nasas.


(En la Ruta de les Muyeres Riosellanes se puede ampliar la información.)


2.- PUERTO EN 1915


La calle de los Marqueses de Argüelles pertenece al ensanche riosellano del siglo XIX. Dada su situación frente al puerto, esta calle sirvió de entrada y paso a los almacenes de distintos comerciantes. Paralela a ella se construyó la vía del ferrocarril al puerto, origen de serias disputas entre vecinos, pues almacenistas y propietarios de solares tenían intereses contrapuestos en este asunto, los primeros tratando de acercar la vía a sus almacenes y los segundos alejarla de sus solares.

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Años 50

La costera de chicharro en los inicios de los años cincuenta. La vapora era “La Molinera”, de Lastres, patroneada por Quintín Cristóbal.

En Ribadesella el chicharro era una de las principales entradas en el puerto local. Se producía habitualmente a inicios de invierno y generalmente en pocos días, lo cual obligaba a las fábricas de conserva a un procesado incesante para evitar la acumulación de producto con el riesgo de quedar inservible. Era la época en que las fábricas estaban en su mayor apogeo; hijos de Carlos Albo, Baldassare Scola, Sergio González o Teresa de la Villa entre otras.


(En la Ruta de les Muyeres Riosellanes se puede ampliar la información.)

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Fue concebido como atraque de carga y descarga de buques, que con el tiempo se fue transformando en lugar de esparcimiento y recreo. En la actualidad podemos ver algunos norays para el amarre, así como, los pilares cilíndricos de piedra o rollos del camino de sirga y el empedrado pensado para las pezuñas de la pareja de bueyes.


Era tan estrecho este muelle, que a veces las mercancías llegaban hasta la acera del paseo, cortándoles el paso y causando molestias a los viandantes.

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Después de un gran temporal el muro del paseo quedó medio derruido como podemos ver. Los chicos que vemos a la derecha de la imagen son José Luis, Mari, Rafa y Amparito.


En esta zona se construyeron varios edificios para los servicios portuarios, uno era la Estación Sanitaria para prevenir las epidemias de aquellos procedentes de América, a bordo del bergantín Habana. Hoy en día tienen otros usos. También había una Casa de Salvamento de Náufragos que fue barrida por una galerna a mediados del s. XX.

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Vista de la playa de Ribadesella con el vapor Elvira varado en la arena. Procedente de Bilbao, el Elvira fue un carguero que, intentando entrar en el puerto, embarrancó en el arenal riosellano en 1922.

Al fondo, se observa el puente de hierro de 18 tramos, del ingeniero Eugenio Ribera, construido en 1898 y dinamitado tiempo después, durante la Guerra Civil.

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1.- BAÑOS EN LA PLAYA DE LA ATALAYA EN 1930


La playa de la Atalaya siempre fue aprovechada para el marisqueo, la pesca y para tomar baños, así como servía de paso para acercarse a la cala de Borines, donde iban los riosellanos y veraneantes a bañarse en la piscina natural que al pie del acantilado formaban las mareas.

Según las crónicas de inicios de los años 30, reinaba un “franco ambiente de democracia… el baño iguala a todos a la hora de mojarse… (nada separa, como antes) a los hombres de las mujeres. Éstas a la izquierda, aquellos a la derecha y los niños en medio”.


2.- PLAYA DE ATALAYA CON CASETAS DE BAÑISTAS

Los baños «salobres» en La Atalaya habían dado comienzo muy pronto, aunque no es hasta 1861 cuando se tiene la primera evidencia escrita de tal hecho y en 1879 el Ayuntamiento instalaría casetas de baño en aquel lugar, ya entonces muy frecuentado. Allí acudían durante el verano numerosas mujeres castellanas, envolviéndose en sábanas de pies a cabeza, frotándose la nuca antes de meterse en el agua y tomando baños muy cortos y frecuentes. Algunas iban al despuntar el día, otras por la mañana, a medio día o por la tarde...y así, enrolladas en sábanas, que luego tendían en las rocas, se bañaban por prescripción facultativa.

(En la Ruta de les Muyeres Riosellanes se puede ampliar la información.)

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Los edificios más antiguos del caserío de Santa Ana conforman el principal barrio pesquero de Ribadesella y daban por su parte trasera al monte Corberu y por su frontal a la ría y puerto. Con la construcción del tramo del muelle, a finales del siglo XIX, comenzaron a levantarse algunos modernos edificios delante de aquellas “casuchas” de modo que las acabaron privando de vistas.

Al inicio de la calle, desde la carretera vieja y a mano derecha, se encuentra la plaza del Mercado de Ganado. Fue en 1845 cuando se instituyó la celebración de dicho mercado, principalmente de vacuno y porcino. El mercado tenía lugar los miércoles y se mantuvo hasta 1968. Además, se celebraban verbenas y otros festejos populares. 

En la Gran Vía se encontraba el colegio de las Dominicas de la Anunciata, internado y medio pensionado femenino que actualmente continua en activo. Aunque el edifico de 1907 ya no se conserva. Al sur de la casa-colegio y separado de la acera por un cierre propio de los jardines de las quintas, se abría el patio de recreo. 

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En 1915, los riosellanos asistieron a la celebrada inauguración del Teatro Divino Argüelles, que con el tiempo se convertirá en el cine de Ribadesella. La imagen fue tomada en uno de los encuentros culturales del teatro con lleno absoluto, que tuvo lugar en aquellos inicios en la vida del coliseo local.

El escaparate predilecto de la nueva burguesía era, sin duda, el teatro. Con una fachada minuciosamente decorada, acorde con el espíritu cosmopolita de la época: el eclecticismo Beaux Arts. Aquí actuaban periódicamente compañías de teatro y zarzuela y también se proyectaban películas de cine. 

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Las diligencias realizaban el trayecto desde Santoña a Oviedo. Estos carruajes tenían su cambio de tiro y conductor en la entonces famosa posta de Casa Canosa, dejando el cansado tiro de caballos para continuar con otro tiro y conductor dirección a Oviedo. Desde Ribadesella volvía a Santoña el primer conductor con el tiro de refresco.

El estado de las carreteras era tan malo, que el trayecto entre Ribadesella y Colunga en diligencia era de dos horas y media.

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En 1876 se inauguró el Casino ubicado en la plaza Nueva, como centro de relación social de la pequeña burguesía del Ensanche. El Casino disponía de biblioteca, salones de lectura, billar, salón de baile y espacio para espectáculos. Este casino fue uno de los pioneros en Asturias.

En julio de 1936 tras el comienzo de la Guerra Civil, la Casa Consistorial se mudó a los salones del Casino, en la Plaza Nueva, hasta la ocupación de la villa por las tropas sublevadas en octubre del 37.

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1.- IGLESIA PARROQUIAL EN CONSTRUCCIÓN (Año 1928)

Las obras de la nueva iglesia fueron sufragadas en buena medida con legados de particulares, tómbolas, rifas y colectas gestionadas por las damas de la buena sociedad local, vecinas estables o estivales. Los arquitectos García-Lomas y Manchobas firman el primer diseño original en 1922, que va a sufrir varios cambios hasta la forma actual, por considerarse mejor un edificio totalmente nuevo y de gran dimensión, con dos torres campanario de buen tamaño y con portada neorrománica sobre un perfil diáfano de aire colonial.


2.- ANTIGUA IGLESIA PARROQUIAL (Principios siglo XX)

De la iglesia parroquial antigua, demolida poco antes de la Guerra Civil, tenemos pocas noticias, pero se calcula que la fábrica sea anterior a los siglos XIV-XV. En el pórtico de la Iglesia se creía que se celebraban las elecciones de Justicia y Regimiento.

También está documentado, en la plaza, la existencia de una malatería bajo la advocación de San Roque para servir de hospedaje a pobres desvalidos y transeúntes, ya en la época de los Reyes Católicos.

La plaza de la Iglesia era el escenario del mercado semanal de los miércoles y donde acudía el vecindario para surtirse del agua de la fuente junto al templo. 

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Se inauguró la plaza en 1876. Popularmente se le dio el nombre de Plaza Nueva, para constituir el centro neurálgico de la villa, lugar de reunión, de paseo, juegos de niños, mítines políticos, conciertos de las bandas de música….

En 1907 se asfaltó la plaza y se construyó un quiosco para audiciones musicales y corales que se colocó en el centro de la misma. Los jueves y domingos veraniegos la banda tocaba en el templete a indianos, pescadores y transeúntes. Fue en 1950 cuando se construyó un nuevo templete que se derribó en 1962.

(En la Ruta De Les Muyeres Riosellanes se puede ampliar la información)

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La calle Gran Vía de Agustín Argüelles, se convirtió en el lugar preferente de domicilio de la burguesía local. En ésta abrieron sus puertas el teatro Divino Argüelles, el Hotel Marina, los mejores comercios y entidades bancarias, y los principales cafés urbanitas de la nueva modernidad: el café Apolo, el Sebas y el Manín.

En 1919 se instalaron focos eléctricos en toda su longitud, por lo que el paseo al atardecer se trasladó de la Plaza Nueva a la Gran Vía, abriéndose numerosos establecimientos comerciales, bancarios, zonas de paseo…que hoy todavía conserva.

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El café Apolo fue una institución en Ribadesella. Corría el año 1920 y se relataba la noticia de esta manera: “Abre en la villa por Manuel González Quesada un lujoso restaurante, El Apolo, con servicio especial para banquetes, lunch, chocolates, etc.”.

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1.- LA GRAN VÍA EN EL ENSANCHE

En 1855 Darío de Regoyos Molenillo, padre del famoso pintor impresionista, diseñó la construcción de las nuevas calles y plazas de Ribadesella, con un trazado ortogonal, diáfano y moderno. El desarrollo urbano sobre suelo ganado a la ría, se diseñó tomando como referencia los ensanches de Madrid, Barcelona o Bilbao. El nuevo centro urbano se desplazó a la Gran Vía, pasando a ser la calle más privilegiada, flanqueada por el hotel Marina y el hotel Universo en cada extremo.

2.- LA GRAN VIA DE AGUSTÍN ARGÜELLES

Agustín Argüelles nace en Ribadesella en 1776. Comisionado en Londres para recabar la alianza inglesa contra Francia en los prolegómenos de la Guerra de Independencia, acabará siendo diputado liberal por Asturias en las Cortes de Cádiz, donde destacaría por su capacidad política y oratoria (recibiendo el sobrenombre de “El Divino”). Como uno de los “padres” de la Constitución de 1812, redactó el Título Preliminar, pero lo apresarán con el regreso al trono de Fernando VII y la vuelta del absolutismo en 1814. Exiliado en Inglaterra, retorna a España a la muerte del rey, y otra vez en 1837 participa en el proceso constituyente y en las Cortes como diputado por Asturias. En 1841 fue elegido tutor de la reina Isabel II. Falleció en Madrid en 1844. Su despedida fue una multitudinaria manifestación de duelo del pueblo madrileño que le dedicó un barrio principal en su memoria.

3.- VIDA COTIDIANA EN LA GRAN VÍA

En 1919, nada más tomar posesión de la alcaldía, el primer proyecto del alcalde fue la construcción de dos amplias aceras a lo largo de La Gran Vía, lo que no fue del agrado de algunos vecinos, que abogaban por arreglar primero la calle Comercio echando una capa de grava, pues estaba hecha un barrizal desde hacía tiempo.

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Los fines de semana en la capital municipal eran apoteósicos. Las modernas cafeterías y las salas de fiestas, sobre todo la del River, atraían jóvenes de toda la comarca, dando “vidilla” al pueblo. Entre semana y para los ya entrados en edad, destacaba el hablar de fútbol y las partidas de dominó en El Apolo o los campeonatos de tute, entre varios establecimientos que llevaron la pasión a todo el concejo, entre ellos el bar de Pepín, el Carretu, centro destacado también en todo lo referente al mus.

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El barrio de El Portiellu fue la entrada natural e histórica al villazgo riosellano ya desde el medievo, comunicando directamente al antiguo puerto de la ría. En 1905 con la llegada del ferrocarril a Ribadesella, el barrio experimentó un notable movimiento de carruajes y personas camino de la estación, hasta que, en 1921 con la puesta en servicio de la carretera a Oviedo, se prohibió el paso a vehículos.

“Portiellu queríu/Portiellu del alma/¡Espeju del pueblu/galanu y con gracia…!/¡Van a rellenate!/¿Non güeles la hazaña?/Tú, que estás llenu/de guapes muyeres/que son tou fragancia…” (Guillermo Gonzalez)

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1.- LLEGADA DEL TREN AL PUERTO

El hotel Marina fue construido en 1912, junto a la entrada del puente de hierro con magníficas vistas a la ría, pero en una zona de mucho tránsito de carros, vehículos y el tren de mercancías, que pasaba por delante con su carga de mineral de hierro de Buferrera, en el hoy P. N. Picos de Europa, para Cardiff en Gran Bretaña.

2.- HOTEL MARINA

El Marina se inauguró en 1912, fue el primer establecimiento de la villa construido específicamente para ser hotel. Según la publicidad de la época, tenía 24 habitaciones, todas exteriores, varios cuartos de baño y timbre en las habitaciones. El teléfono en cada cuarto no llegaría hasta 1970. El airoso tímpano que coronaba el edificio era un icono de la “Belle Époque” pues era lo primero que veían de la villa, los viajeros de entonces. Hoy se encuentra integrado en el recrecido del edificio.

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Edificio de ayudantía de Marina y edificios próximos.

Desparecido el Ministerio de Marina en 1798, a Ribadesella no le podía faltar una Ayudantía. El servicio llegó en 1860 y se organizó admirablemente, con un puesto de socorro, dos lanchas, bocina y apoyo terrestre... “Cada marinero ocupa su puesto; los auxilios de salvamento están tan bien dispuestos, que aquí ya es imposible todo naufragio” decían las crónicas de la época.

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En los años 60, después de años de autarquía, comienza la modernización del país con el consumo y el bienestar, identificado con los automóviles y las vacaciones en la playa. Se impone la excursión dominical y esa nueva movilidad acercó Oviedo, las Cuencas y otras localidades del interior a las playas de Ribadesella y del Oriente de Asturias.

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1.- ENTRADA DE UN BARCO EN RIBADESELLA

En los años 20 el puerto riosellano había sido catalogado por el Estado como puerto de tercer orden debido a su comercio exterior. Mientras que, en el comercio de cabotaje, los principales puertos de intercambio comercial eran los de Bilbao y Gijón.  A través de este muelle se exportaban castañas, avellanas, sidra, salazón, madera y minerales: caliza, manganeso y hierro…También se importaban rollas de madera del norte, sal y con ultramar: tabaco, café, cacao…

2.- BAÑISTAS EN LA PLAYA DE SANTA MARINA

Los primeros veraneantes eran miembros de la aristocracia y la alta burguesía madrileña y regional. Santa Marina era una playa familiar y tranquila, que contaba con vistosas casetas, a modo de tiendas de campaña, a cuya sombra, las damas hacían labor sentadas en sillas, mientras los chiquillos correteaban por la arena.

Además de los baños de ola, Ribadesella era un enclave ideal por la cercanía de los montes y la playa para practicar excursiones de montaña. Además de la práctica de la caza menor, el marisqueo en los acantilados y sobre todo de la pesca en el Sella, que también servían como actividad y polo de atracción para el turista.  

(En la Ruta de les Muyeres Riosellanes se puede ampliar la información.)

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El balneario fue construido en 1910 por iniciativa de la Marquesa de Argüelles Se alquilaban vestuarios y se ofertaban servicios de baños de mar, de yodo y de algas indicados para reumáticos y artríticos. Además de centro de hidroterapia con 10 cuartos de baño con bañera. Como el negocio nunca fue muy boyante, en los años 20 se abrió un pequeño servicio de almuerzo y bar, de tal modo que en la terraza, los clientes podían tomar aperitivos y disfrutar cómodamente de las vistas sobre el arenal y el Cantábrico.

Al balneario de sobrio diseño, se accedía a través del paseo por una pasarela de madera. Aguantó el tipo hasta la Guerra Civil, siendo demolido tras ella por presentar un gran deterioro.

(En la Ruta de les Muyeres Riosellanes se puede ampliar la información.)

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