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| La Cuevona. Macizo
de Ardines. |
Según van confirmando
los investigadores, Ribadesella fue un núcleo de población
muy importante en la prehistoria, lo cual no es de extrañar
pues el territorio ofrecía las mejores condiciones para
ello. En un solo punto geográfico se reunían los
recursos marisqueros del mar, los piscícolas del río
y de la ría, el agua abundante, los bosques, la vivienda
en las múltiples cuevas y una defensa fácil. La
ocupación humana de las cuevas en el arco atlántico
se cree que comenzó unos 40.000 años a. C., durante
la última glaciación de Würm, una era muy
fría que se corresponde con el período cultural
del Magdaleniense, es decir, el último
tramo del Paleolítico Superior. La etapa
Magdaleniense representa el punto más alto de la cultura
humana durante la Edad de Piedra, pues en aquel tiempo no sólo
se alcanzaron formas muy evolucionadas de vida, sino que nació
el arte y se elevó hasta cumbres desconocidas.
Aún no se conocen la agricultura y el pastoreo, así
que las gentes recolectan frutos silvestres y mariscos en los
pedrales, tal como acreditan las muchas cáscaras fósiles
halladas en torno a las cuevas, además de pescar, según
indican los arpones encontrados, y cazar. Debido al ambiente
frío y al empobrecimiento vegetal sólo sobreviven
renos, ciervos, corzos, caballos, bisontes, toros salvajes,
jabalíes, cabras y osos pardos, ya que el oso de las
cavernas, junto con el mamut, el tigre, el rinoceronte y otras
especies han desaparecido.
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| Entorno natural de
Cova Rosa. |
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| Entrada de la cueva
de Tito Bustillo. |
Aunque actualmente hay indicios
de habitación en las cuevas del concejo en torno a los
33.000 años de antigüedad, se admitía hasta
ahora que los más tempranos restos arqueológicos
fueron unos instrumentos de hueso de hace 17.000 años
hallados en Cova Rosa, en Sardéu. Las
excavaciones en las cuevas riosellanas comenzaron en 1912 con
Hernández-Pacheco, y los muchos restos hallados están
hoy en el Museo Arqueológico de la capital asturiana.
Otras cuevas que proporcionaron restos prehistóricos
son las de San Antonio, en la parroquia de
Collera, El Cierru, en Fresnu, y Les
Pedroses, en El Carmen. En esta última se conservan
tres figuras rojas de cérvidos, anteriores incluso a
las pinturas del Gran Panel de Tito Bustillo, que tienen como
peculiaridad haber sido ejecutadas sin cabeza, un enigma aún
no esclarecido por los investigadores. En el Macizo de Ardines,
al lado de Tito Bustillo, se hallan La Cuevona,
que fue la primera en ser excavada, la del Tenis
y La Lloseta, en la que se hallaron objetos
tallados en sílex, cuarcita y hueso, además de
un cráneo humano de casi 12.000 años de antigüedad.
La joya de las cuevas del
concejo, y una de las más importantes de mundo por la
calidad de sus pinturas y el valor de su yacimiento arqueológico,
es Tito Bustillo, antes llamada Pozu del Ramu.
Las pinturas fueron descubiertas en abril de 1968 por el riosellano
Adolfo Inda, que junto con el también
riosellano Jesús M. Fernández Malvárez
guiaban al grupo espeleológico ovetense Torreblanca por
el interior de la gruta. Habían entrado por una chimenea
vertical, aunque actualmente se entra a través de un
túnel horadado en 1970, que da acceso a lo que en realidad
es el fondo de la cueva. Toda la caverna es una impresionante
sucesión de galerías, estalactitas, salas y formaciones
geológicas, entre las que destacan la Sala de
la Columna y el Órgano, una
pequeña cascada estalactítica que fue usado por
los primitivos como litófono o instrumento de percusión,
aunque la fama internacional de la cueva se debe a otras dos
cosas: su yacimiento y sus pinturas magdalenienses.
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| Pinturas rupestres
de Tito Bustillo. Gran panel de los caballos. |
El yacimiento está aún
en plena fase de estudio, pues no ha habido continuidad en las
excavaciones. Los datos recogidos en la Galería
de los Antropomorfos, un santuario interior de la cueva,
sitúan la ocupación humana de Tito Bustillo 32.990
años atrás, mientras que en la zona de las pinturas
del Gran Panel, donde se hallaron puntas de flecha, azagayas
y arpones de gran calidad, se detecta una antigüedad de
12.400 años. La entrada primitiva fue tapada por un derrumbamiento
prehistórico, y en ese área, datada en 13.450
años, se ha encontrado mucho instrumental en sílex
y cuarcita, así como buriles, raspadores y puntas de
flecha, además de excelentes piezas realizadas en hueso
decorado, una especialidad del Magdaleniense, entre
las que destaca la cabeza de cabra tallada
en asta de ciervo, un artístico colgante convertido en
icono de Tito Bustillo y llevado al Museo Arqueológico,
en Oviedo.
Las pinturas del Gran
Panel son las que le han dado a esta cueva fama universal,
pues los especialistas las han colocado a un nivel similar a
las de Altamira o Lascaux. Es un conjunto de imágenes
superpuestas, las más antiguas con 15.160 años
y las más recientes con 7.440, aunque las más
interesantes tienen alrededor de 12.500 años, y se ejecutaron
sobre una capa roja que tapó todo lo grabado y pintado
anteriormente. Pese al deterioro ocasionado por las crecidas
del río San Miguel, que corre por el fondo de la gruta,
aún se aprecian figuras como las dobles parejas afrontadas
de ciervo-reno, figuras tan emblemáticas
de esta cueva como la cabeza de caballo, en
línea negra, y los cuatro bellísimos caballos,
entre los que destacan dos de color violeta y uno con cerraduras
en las patas, ya extinguido aquí. Todas estas figuras
están realizadas por la mano segura de un artista que
les supo transmitir un acusado naturalismo, el gran logro del
arte magdaleniense.
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| Primeras incursiones
en la cueva Tito Bustillo. |
A lo largo de la cueva y fuera
de la visita convencional hay otros conjuntos de pinturas, grabados
y esculturas del máximo interés, como la Galería
de los Bisontes, la Galería de los Antropomorfos,
el Camarín de los Caballos y, sobre
todo, el Camarín de las Vulvas, una
oquedad en la que están pintadas varios signos que representan
órganos genitales femeninos, a los que los investigadores
les atribuyen un significado de culto a la fertilidad, en el
mismo sentido que las venus paleolíticas halladas en
otros yacimientos europeos.
| © Copyright de todos los textos por
el autor: José Antonio Silva Sastre |
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