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| Descenso Internacional del Sella.
Piragüistas una vez rebasada la meta. |
La fiesta más
importante de Asturias es la Fiesta de Les Piragües,
declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional.
La fiesta se celebra unida al Descenso Internacional del Sella
y tiene lugar el primer sábado de agosto o el segundo
sábado, si éste cae en día 1 ó 2.
Algunas veces también se ha modificado la fecha por conveniencias
organizativas, desplazándola a mediados de mes.
Este evento nació a comienzos de los años 30,
con unas excursiones en piragua de Dionisio de la Huerta,
padre de la fiesta, y sus amigos por los ríos Piloña
y Sella. En 1932 ya se celebró como competición
entre los puentes de Arriondas y Ribadesella, que fue ganada
por los riosellanos César Llano y Antón
Durán frente a otros palistas del Club de Regatas
de Gijón. A partir de ese año el desafío
deportivo fue a más, hasta que la guerra civil le puso
un punto y seguido. Tras la guerra se retomó con fuerza
la carrera, que llegó a un gran nivel de esplendor en
los años cincuenta, en los que brillaron a considerable
altura deportistas riosellanos como los hermanos Cuesta o Chus
Villar. A partir de los años sesenta, en la
que tenía ya una considerable proyección internacional,
el protagonismo deportivo se lo disputaron a los clubs españoles
-principalmente asturianos, lucenses y aragoneses- los ingleses,
daneses y surafricanos. A partir de los ochenta la prueba es
transmitida en directo por Televisión Española,
lo que ha supuesto su relanzamiento. En los últimos
siete años es una pareja de un club de Zamora la dominadora
indiscutible de la prueba, marcando un hito sin precedentes
en la historia de esta competición. La última
pareja riosellana en vencer fue la compuesta por Monchu
Cerra y Alberto Llera en 1997.
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| Seguidores de la competición
animan a los piragüistas. |
Paralelamente a la prueba deportiva tiene lugar una fiesta
de grandes proporciones, que comienza el día anterior
con una noche de vigilia –para los que no van a competir-
en Arriondas y en Ribadesella. El día grande comienza
con un pasacalles por la villa de Arriondas, en el que desfilan
los personajes característicos de esta fiesta, Don
Pelayo, los reyes asturianos, gigantes, cabezudos y los Tritones
de Piloña, un grupo mítico nacido de
la imaginación de Dionisio de la Huerta para cuidar
del río y de la seguridad de los piragüistas.
Tras el recitado en verso del ritual de la salida y del cántico
masivo del himno de Asturias, las piraguas se hacen al agua
con estruendo a las doce en punto, a la vez que los miles de
romeros se lanzan a seguir la carrera por tren o carretera.
Unos lo hacen en el Tren Fluvial, un coloso
que participa en la fiesta desde sus primeros años y es parte de su
escenografía, y otros por carretera, utilizando toda clase
de vehículos. El reto es llegar a Ribadesella a tiempo
de vitorear a los vencedores a su paso bajo el puente de la
villa, la meta de la carrera. La fiesta sigue entonces por
las calles de la villa, aunque a las dos es tradicional que
los romeros y los deportistas se vayan a comer a los Campos de Oba,
una arboleda junto al Sella y cercana a la villa, a la que
se puede ir y volver gratuitamente en el mismo tren. Aquella
es una de las partes más bonitas y genuinas de Les Piragües,
pues es el marco perfecto para la comida campestre, la siesta
reparadora bajo los chopos, la entrega de premios a los piragüistas
y el disfrute de las actuaciones folklóricas, que ponen
un broche de oro a la tarde. Después la fiesta sigue
por las calles y plazas de Ribadesella hasta la madrugada siguiente,
mantenida por los chiringuitos que venden sus productos en
la calle y por la verbena de la Plaza Nueva. |